Se dice que los amigos son para siempre y que deben ser cultivados. Además, se les atañe la capacidad de hacer que uno se sienta bien, proveen sugerencias que uno usualmente no escucharía si nos lo dice alguien de la familia y te ayudan a despejarte de cualquier inconveniente que se tenga. Pero, ¿cómo se hace para tener tantos amigos? Me queda claro que unos son cuates y otros son amigos, pero aun así, hay gente que siempre tiene a alguien para salir el fin de semana.
Recuerdo mis meses en el Call Center donde trabajé como los 11 meses más productivos en fiestas y borracheras. Siempre oía como mis compañeros recibían llamadas de sus amigos para acordar alguna fiesta…en lunes. A una de ellas le pregunté y tranquilamente me contestó que a sus amigos los conoce desde que iban juntos a la primaria y desde ahi, no se han separado. Los veía tan felices que hasta hice varios intentos para integrarme a su grupo, pero me di cuenta que no tenia nada en comun con ellos y no dejan entrar facilmente a alguien a su grupo.
Así de opté por intentar con la amistad en Internet. Mientras tuve tiempo, mucha gente escribía en mi página y platicaba con ellos por messenger, evitando así toda interacción tangible con la poca gente que tenia como amigos en la universidad y en mi pueblo. Claro está, mis compañeros de universidad no querían o podían venir a mi pueblo (que queda a dos horas de la Ciudad de México, equivalente a la distancia que sí pueden recorrer hacia Cuernavaca) y los de aquí los perdí por haberme dedicado a mis amigos de la escuela. Y los de internet también porque entré a trabajar y ya no los veo en los horarios pertinentes.
Haciendo caso a la cuestión de cultivarlos, decidí comunicarme con la gente de la escuela y con los de mi pueblo. Haciamos planes para salir y a la mera hora cancelaban ellos o yo. A los de internet, les escribo para saber como estan pero no responden o se tardan semanas en hacerlo. Recientemente, una compañera de la universidad (con la que particularmente siento no tener conexión alguna con ella) me contactó (ella fue uno de los tantos casos en que me comuniqué con ella por emails y nunca me contestaba) y empezamos a platicar. A mis amigos los procuro como me es posible, pero parece que lo que hago no es lo correcto porque terminan ignorandome.
Conclusión: envidio a la gente que no tiene la necesidad de procurar a sus amigos. A mi me cuesta mucho trabajo el darles lo mejor que tengo a gente que no me considera así.